Tu negocio, ¿tu otro hijo?

 

Cuando inicié mi tercer embarazo sin querer empecé a relacionar el camino del emprendimiento con el desarrollo de un bebé y su nacimiento.
En estos últimos meses que que viví nuevamente todo el proceso, tomé mis propias notas para compartir contigo mi teoría sobre “Crear un negocio que te apasiona, es como dar a luz”.

Quiero dejar claro que yo no le doy de mi trabajo el mismo nivel de importancia que a mis tres hijas, cuando termines de leer entenderás un poco en que se basa mi ideología.

Hace dos años me había surgido esta idea cuando estaba por salir online mi web de Mamá sin Tacones; recuerdo haber pensado: “cuando lance mi página podré decir que tengo un tercer hijo”. Porque en ese momento  sentí un alivio y mezcla de emoción por ver todo terminado mi proyecto, como cuando había llegado a término en mis dos embarazos anteriores y me decía a mi misma: “ya pasó la parte más difícil -el embarazo-, ahora viene lo mejor- disfrutar a mi bebé-“.

¿En qué se basa mi teoría?

En mi experiencia personal; cuando veo y trabajo con mujeres apasionadas por lo que hacen.
Desde que inicié mi proyecto, el amor por lo que hago día a día me sale natural y me empuja a hacer cosas que nunca imaginé que haría, así como  cuando actuamos inconscientemente desde que nos enteramos que estamos embarazadas y somos mamás primerizas…

Hay una realidad:
Definitivamente esto no le ocurre a todas las personas que emprenden.
Muchas abandonan el barco a mitad de camino. Esto también me pasó a mi en mi primera experiencia teniendo un negocio por tres años, en el 2008.

Según mi conclusión, este sentimiento y modelo maternal surge solamente cuando encontramos y trabajamos en nuestra pasión.

Yo hago la siguiente relación:

Desde que el embrión está comenzando a desarrollarse en nuestra panza queremos cambiar, ser mejores personas, ajustamos nuestra mentalidad y también cambiamos algunos hábitos. Vamos a los especialistas recurrentemente, nos hacemos exámenes,  asistimos a eventos, buscamos ayuda de expertos, y los mejores productos; invertimos en los mejores accesorios  y en todo lo necesario para la llegada del bebé. También nos enfocamos en ese nuevo rol y trabajamos para que la experiencia del nacimiento de nuestro hijo sea lo mejor posible.
El día que nace se nos olvida el dolor, las incomodidades y todo los achaques de las 40 semanas. No vivimos amargadas por las noches en vela, sino que disfrutamos más los buenos momentos, las alegrías y las bendiciones que nos trae la nueva vida, en lugar de frustrarnos por el trabajo que trae un recién nacido, las cambiadas del pañal, la molestias al dar pecho y todas las dificultades que surgen en el día a día con esta personita.

Cuando somos emprendedoras apasionadas también buscamos aprender siempre cosas nuevas, a rodearnos de otras personas, mejorar cada día interiormente y también profesionalmente; Buscamos ayuda de profesionales y de personas que nos guíen; trabajamos comprometidas a obtener los resultados que nos proponemos y disfrutamos cada parte del trayecto. Aunque existen días malos y momentos incómodos en el proceso, situaciones difíciles, falta de tiempo, de dinero, subidas y bajadas, continuamos dando lo mejor de nosotras para que el negocio nazca y crezca fuerte y saludable.

Este modelo inconsciente  que surge  de la pasión y cuando nuestro negocio se vuelve nuestro otro hijo es beneficioso porque “sin querer queriendo” le damos a nuestro proyecto más cuidado, amor, trabajo, esfuerzo de lo que le dedicamos a otras actividades (o por ejemplo a un trabajo corporativo) y por ende tenemos mejores resultados y somos felices haciendo nuestras actividades rutinarias del día a día.

Para las mujeres que están convencidas que quieren emprender por el resto de sus vidas solo puedo decirles: Así como tener un hijo vale 100% la pena, el emprendimiento también.

Si quieres triunfar en este camino de Mamá Emprendedora te dejo mi recomendación final:
– debes estar 100% decidida y comprometida contigo y con tu proyecto, así como nos volcamos a ser las mejores madres cuando nacen nuestros bebés.
– debes buscar acompañamiento y apoyo, porque definitivamente todo será más fácil, así como cuando vamos al doctor, conversamos con otras mamás, nos guiamos por experiencias de nuestra propia madre o amigas en el cuidado y desarrollo de nuestro bebé.

Me queda muchísimo por decir del tema así que más adelante continuaré.

¿Sientes que tu negocio es tu otro hijo? ¿Apoyas mi teoría? ¡Quiero saber tus comentarios!

Comparte este artículo con otra mamá emprendedora para conocer su punto de vista.

Un abrazo,

FirmaMariaLorena4

 

 

 

 

PD: A partir de abril empezaré nuevamente a trabajar de manera privada con mujeres dispuestas a transformar sus vidas.
Si estás interesada en conocer más detalles escríbeme a info@mamasintacones.com para darte más información.
*Los espacios son limitados*

 


Soy la niña de los ojos de Jesús y María, esposa, mamá, emprendedora y profesional panameña. Estudié Publicidad y Marketing e hice un Máster en Barcelona, en Dirección de Marketing. Además me encanta todo lo que tenga que ver con Creatividad, Arte y el Diseño Gráfico. Tengo más de 10 años de experiencia profesional en la rama de Marketing y en los últimos años he entrado en el mundo digital que me apasiona.

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6 comments

  1. DTD variedades

    En nuestro caso que nuestro emprendimiento es hecho a mano más compro tu teoría, porque a cada trabajo le ponemos kilos de dedicación y amor, cuando lo vemos terminado es como dar a luz, un bebé hermoso! A veces nos decimos no le hagamos tanto bordado que no es para casa, y nada, igual nos emocionamos por cada pieza y damos lo mejor

    • Gracias por compartir!!! Realmente cuando hacemos lo que amamos se nos pasa el tiempo y no nos damos cuenta y queremos dar lo mejor de nosotras en lo que hacemos. Esto es una bendición! Muchos éxitos para ti. Un abrazo

  2. carolina

    Me encanta la analogía, ciertamente tu negocio es como un tener otro hijo y por ello no lo abandono, juntos vamos creciendo y de él también voy aprendiendo.

  3. Marissa

    Muy buena analogía! Definitivamente así es! Gracias por compartir, me identifico por completo!

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